Muchos creen que predicar es tomar un versículo de la Biblia, leerlo y después hablar con un corazón sincero lo que en ese momento el Espíritu Santo te inspire. Esa forma de predicar es sumamente peligrosa pues el predicador fácilmente se desvía de lo que Dios quizo decir en el pasaje. En Éxodo 4 vemos el famoso pasaje del llamamiento de Moisés, en el verso 10 vemos el miedo de Moisés de no ser oido por los los ancianos hebreos…