¿Es la iglesia cristiana una organización, un ejército o es una familia?


Hace no mucho tiempo dentro de la iglesia que el Señor me confió a pastorear hubo un conflicto, como en toda iglesia los hay. Un hermano “muy bien intencionado” pero con poco conocimiento de la Palabra de Dios me decía que en su trabajo secular, siendo director de un área, le tocó resolver problemas diversos y me sugería resolverlos en la iglesia de la misma manera que en su ámbito secular. La realidad es que a pesar de la buena intención del hermano su falta de fundamento bíblico hizo su ayuda estéril. La iglesia, su vida y sus problemas no se pueden resolver como se resuelven en una empresa. La iglesia y cualquier tipo de organización secular no son iguales, son extremos opuestos.

Este conflicto ha permeado dentro de la iglesia. Muchos creen que la iglesia de Cristo debe operar como opera una empresa, una industria, un hospital, una organización o una asociación civil, sin embargo la iglesia no puede ser una A.C. o una S.A. de C.V.

Otros piensan que la iglesia cristiana es un ejército y que cada congregante es un soldado. Ven a la iglesia cristiana como el Israel conquistando territorios para llegar a la tierra prometida por Dios, pero eso no es una idea correcta de lo que es realmente la iglesia de Cristo, ¿es la iglesia cristiana una organización o un ejército? ¿Qué dice la Palabra de Dios al respecto?

«Muchos creen que la iglesia de Cristo debe operar como opera una empresa, una industria, un hospital, una organización o una asociación civil, sin embargo la iglesia no puede ser una A.C. o una S.A. de C.V.«

La iglesia cristiana es una familia.

Cuando observamos lo dicho por el Apóstol Pablo a Timoteo en su primera epístola nos damos cuenta que la iglesia cristiana no es un ejercito ni una organización sino que es una familia espiritual:

1 Timoteo 3:14-15 Reina-Valera 1960

14 “Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte,

15 para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.”

Pablo estaba en Macedonia, por algún motivo su viaje a Éfeso para ver a Timoteo se postergó, él quería ir mucho antes pero no le fue posible. Al ver tal demora, Pablo escribe la carta exhortando a su joven discípulo a conducir a la iglesia conforme a Cristo y no conforme a criterios de cualquier índole. Esto era necesario pues en el contexto de la primera y segunda epístola a Timoteo vemos muchos problemas dentro de la iglesia que pastoreaba, generados por conducirla fuera de la voluntad de Dios.

Pablo exhorta a Timoteo a conducir a la problemática iglesia de Éfeso. Algo digno de ser visto es que la palabra “conducirte” en el griego es “anastrephô” que quiere decir “regresar” o “vivir”. Pablo exhorta a Timoteo para que observe la vida de la iglesia que no era de él sino de Dios, y la regrese al buen camino. Aquí vemos una palabra más que es “oikos” que es “casa” o “familia”. Pablo dice que la iglesia es una familia, esta familia tiene un dueño que es Dios, es como si Pablo dijera: “sepas cómo debe vivir la familia de Dios que es la iglesia”.

Esta familia debe unirse en Dios para ser “columna y baluarte de la verdad”. En los tiempos de Pablo, en el centro de las plazas principales se levantaban columnas donde se ponían comunicados importantes para el pueblo, era como el centro donde se proclamaban las nuevas noticias o mensajes oficiales para la comunidad. Un baluarte o bastión era un elemento angular de una muralla, era el punto más alto y fuerte desde donde se efectuaban funciones de vigilancia y defensa.

La iglesia no es una empresa, es una familia espiritual unida para ser proclamadora de las buenas nuevas, el evangelio de Cristo al mundo, siendo vigilante de que el mensaje sea correcto y ante el ataque o alteración de la pureza del mensaje defender la realidad del evangelio. Un ejército debe defender y atacar pero la iglesia de Cristo no ataca, sino defiende la pureza del evangelio.

Desafortunadamente, muchos en su afán de hacer crecer a la iglesia han hecho a un lado la realidad bíblica de que la iglesia es una familia, para imponerles así la idea de que la iglesia es una estructura empresarial y organizacional piramidal que debe crecer y trabajar, según ellos para la gloria de Cristo. No se han dado cuenta que el poder del evangelio es tan grande que no necesita de estructuras empresariales para avanzar. 

«La iglesia no necesita de sistemas de eclesiocrecimiento empresarial militarizado, lo que necesita es la Palabra de Dios con el respaldo del Espíritu Santo».

Cuando estudiamos el libro de Hechos de los apóstoles nos damos cuenta que no hay sistemas piramidales como lo utilizan las empresas  de venta de cosméticos o moldes de plástico para gelatina; no hay un ejército para conquistar la tierra prometida, vemos más bien a una familia guiada por el Espíritu Santo que llevaba la Palabra, el evangelio del Señor y la iglesia crecía y crecía sin límite. 

En las congregaciones que tienen el concepto de “empresa militar” están sus líderes como hombres hábiles en dirección empresarial pero muy probablemente sin un llamado espiritual. Estos hombres son hábiles comandantes de un ejército y han impuesto a sus congregantes su uniforme de soldado para ir a “ganar” a las naciones “atando” a Satanás

Todo opera como una gran empresa, llena de políticas y leyes humanas, su extraordinaria disciplina se rige bajo conceptos empresariales «casi militares»; sus congregantes son tratados como empleados pero no como ovejas de Cristo, son tratados como carne de cañón en las manos de sus comandantes egoístas, son aceptados o expulsados con los mismos procesos de contratación de una empresa o del ejército y desconocen la gracia y la justicia de la disciplina eclesiástica que encontramos en Mateo 18.

La iglesia no es una organización sino un organismo vivo, es el cuerpo de Cristo donde el Señor es la Cabeza, esto es otra forma bíblica para ver a la iglesia.

La metáfora “el cuerpo de Cristo” es utilizada con frecuencia en el Nuevo Testamento para referirse a la iglesia, esto es el cuerpo de creyentes que son realmente salvos:

1 Corintios 12:27 Reina-Valera 1960

27 “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.”

La iglesia es un organismo vivo, es un cuerpo, es una familia, es la novia, es la futura esposa de Cristo y no se puede dirigir como si fuera una empresa. Los consejos “bien intencionados” de gente que dice que tuvo puestos directivos dentro organizaciones y que sabe cómo arreglar conflictos no son los adecuados para resolver los problemas que la iglesia cristiana en su caminar puede experimentar.

Recordemos una cosa: la iglesia es la familia de Dios. Él es la Cabeza del cuerpo que es la iglesia, y debemos conducirla bajo los preceptos bíblicos y no humanos. El dirigir a la iglesia con conceptos de “empresa militarizada” la lleva por el camino de la desgracia.

Oremos por aquellos que se congregan en empresas y no en iglesias, que se enlistan en ejércitos de congregaciones en lugar de ser parte de una familia espiritual de Dios, que vivan como hijos de Dios y no como empleados o soldados, pidiendo a Dios siempre que puedan experimentar la gracia del Señor y ser parte de Su familia. Amén.

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