La ansiedad y la función de la oración | Lecciones sobre la oración
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Filipenses 4:6-7

La ansiedad y la función de la oración

Oscar Torres. Domingo 16 de agosto de 2026.
Editado por Regina Romo.

Persona en un momento de ansiedad y reflexión
Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. 7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.Filipenses 4:6-7

Pablo no estaba escribiendo esta carta desde la comodidad, estaba en prisión. No estaba enseñando que no estuviéramos ansiosos desde un lugar cómodo, sino en medio de circunstancias bastante difíciles, y en el versículo 6 de Filipenses 4 nos manda a no vivir dominados por la ansiedad, y a llevar nuestras necesidades a Dios mediante la oración.

Esto no significa, hermanos, que todo problema va a desaparecer inmediatamente, sino que el creyente debe aprender a enfrentar el problema en la presencia de Dios. Por eso la primera parte de este versículo dice “Por nada estéis afanosos”. Por nada.

Hermano, si estás preocupado, inquieto, ansioso o tienes la mente dividida por las preocupaciones, hay que tener cuidado, ya que la ansiedad puede fragmentar nuestros pensamientos. Te tengo una pregunta: cuando algo te preocupa, ¿lo piensas una sola vez? Cuando tienes una situación complicada, cuando estás ansioso, cuando hay algo difícil, en todo momento estás dandole vueltas y vueltas, y dices “qué va a pasar”, “y si sucede esto…”, “¿cómo voy a resolverlo?”, “¿qué voy a hacer?”. Y estás constantemente en eso, buscando tú la solución.

Estos versículos no dicen que el cristiano nunca va a tener situaciones, que nunca va a tener problemas; ni tampoco está diciendo que si tienes ansiedad no tienes fe, o que tu fe es muy poca porque… ¿Cómo es posible que un cristiano esté ansioso? ¿Cómo es posible que no tengas fe?

No. Más bien, Filipenses 4:6-7 nos dice que no permitas que las circunstancias gobiernen tu corazón, que las lleves delante de Dios.

Llevar el problema a Dios

Ten en cuenta que la preocupación es una herramienta que nos hace conscientes de que existe un problema. Si hubiera un conflicto y no fueras consciente de él, entonces tendrías un problema más grande, porque no estás tomando en cuenta esa situación, no te interesa lo que está pasando, y ni si quiera te interesaría orar por ello.

No es incorrecto estar conscientes del problema. Lo verdaderamente incorrecto es que la ansiedad, cuando domina el corazón, pueda hacernos vivir como si Dios no estuviera presente o como si el futuro dependiera exclusivamente de nosotros.

El pasaje simplemente nos dice “deja de pensar en el problema, lleva el problema a Dios”, por eso dice: sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios.

La oración es llevar nuestras necesidades delante de Dios. ¿Él ya conoce las necesidades de cada uno? Sí. Y entonces, si ya conoce lo que necesitamos, ¿por qué tenemos que pedir? Porque la oración no existe para informarlo, sino para relacionarnos con nuestro Señor y depender de Él.

Jesús mismo enseñó en Mateo 6:8: vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis. Por eso podemos decir: la oración no cambia a un Dios que no conoce nuestras necesidades, sino que cambia nuestra postura delante un Dios que ya conoce todo lo que necesitamos. La postura que cambia cuando oramos es la nuestra, no la de Dios. Él ya conoce nuestras necesidades.

Persona en un momento de oración y reflexión

Oración, ruego y acción de gracias

¿Y cómo debemos llevar esas peticiones delante de Él? En toda oración y ruego, dice Filipenses 4:6. Implica acercarse a Dios, adorarlo, reconocer quién es Él y depender de Él.

Esto nos enseña que la oración no debe comenzar con un “dame”, “necesito”, “quiero”. Debe de comenzar alabando a Dios. Lo primero es alabarlo porque la oración se trata de Él, no de ti.

Siempre debes empezar tu oración sabiendo quién es Él, por eso debemos conocerlo. Para eso son las clases y el discipulado, porque solo así podemos conocer quién es Dios, qué ha hecho por ti, dimensionar su poder, cuáles son sus promesas, cuál es su carácter…

Y el suplicar es pedir con base en una necesidad concreta. Por ejemplo, una vez que lo alabas y ya estás en oración, puedes pedir: “Señor, ayúdame con esta situación”. “Ayúdame, Señor, –por ejemplo– a ser un varón que se sujeta a ti para ser la cabeza de mi familia”. “Señor, sostenme en esta prueba”.

Hermanos, la Biblia nunca dice que debemos esconder nuestras necesidades. Nos enseña a presentar nuestras necesidades. No vamos a esconderlas, vamos a presentarlas. Pero también dice el pasaje: con acción de gracias. Presentar nuestras peticiones con acción de gracias.

¿Por qué debemos agradecer mientras pedimos, hermanos? Una persona ansiosa cuando ora dice: “no sé que va a pasar, yo te pido que me quites este problema, que ya se termine la prueba”. Una persona que ora de manera correcta dice: “Señor, no sé que va a pasar, pero sé quién está conmigo”.

Una persona ansiosa dice: “no puedo controlar esto, ¿cómo lo soluciono?”. Pero una persona que ora dice: “no puedo controlarlo, pero puedo entregarlo a Dios”.

La acción de gracias nos recuerda que Dios ha sido fiel, que sigue siendo bueno, que es soberano, que no ha abandonado a sus hijos y ha cumplido sus promesas. Nuestra situación presente no cancela la fidelidad de Dios.

Entonces, hermanos, que no te domine la ansiedad. Como dice la Escritura:

  • “Sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios”. Lleva tu necesidad a Dios.
  • “En toda oración y ruego”. Ora concretamente.
  • “Con acción de gracias”. Agradece siempre a Dios, descansa en él.

La paz que guarda el corazón

Y esto nos lleva al versículo 7:

Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Pablo no dice: “ora a Dios y eliminará inmediatamente todos tus problemas”. Dice: “la paz de Dios”, a pesar de todo lo que esté pasando, “guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos”.

La promesa principal no es que Dios cambiará inmediatamente nuestras circunstancias. La promesa es que Dios puede guardar nuestro corazón en medio de las circunstancias.

Nuestra seguridad no está en que todo sea favorable, sino en que estamos en Cristo. La oración no consiste en negar nuestras preocupaciones, sino en trasladarlas de nuestros hombros a las manos de Dios.

La oración, hermanos, es el acto mediante el cual el creyente reconoce su dependencia de Dios, presenta delante de Él sus necesidades y descansa en su carácter y sus promesas.

Hermanos, cuando la ansiedad quiere gobernar nuestro corazón, Dios nos llama a llevar nuestras preocupaciones a Él mediante la oración, la súplica y la acción de gracias, confiando en que su paz guardará nuestro corazón y nuestros pensamientos en Cristo.

La fe no consiste en saber cómo terminará la situación, sino en saber en manos de quién está esa situación.

Padre bendito, Señor Todopoderoso, creador de los cielos, de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Gracias te damos porque nos permites conocerte, porque nos permites conocer tus maravillas, tus promesas, nos permites ver lo poderoso y grande que eres, Señor.

Bendito Dios, tú tienes todo, siempre tienes todo bajo tu control. Tú sabes todo lo que va a suceder, tú sabes el propósito de cada una de las situaciones.

Bendito Dios, tú eres un Dios que todo lo conoce, que está en todo lugar, un Dios cuya creación habla de ti en todo momento. Si nosotros levantamos la mirada vemos lo hermoso, lo perfecto que eres. Nos volteamos a ver y admiramos la función de nuestro cuerpo, de toda la tierra, y ahí está tu perfección.

Por eso nosotros venimos ante ti a alabarte, a glorificarte, Señor; a darte gracias por todo lo que haces. Tú siendo un Dios con ese poder, nos permites ir delante de ti, al trono de la gracia al que podemos acceder porque el Señor Jesucristo en su obra lo ha conseguido, y nos ha permitido entrar. Y el velo se ha rasgado de arriba a abajo, y hoy tenemos entrada ante el trono de la gracia.

Bendito Dios, eres Todopoderoso. Y te pedimos que vuelvas pronto.

Pero también tenemos necesidades, Señor, tú las conoces. No te venimos a informar de lo que necesitamos; te venimos a rogar, a ponerlas a tus pies, pero sobre todo te pedimos que nos ayudes a atesorar tu voluntad, y que sea la que siempre queramos hacer.

Sabemos que tu voluntad siempre es perfecta, ayúdanos siempre a alinearnos a ella. No queremos cambiar las cosas, lo que queremos pedirte es que nos permitas alinearnos a tu voluntad, Señor.

Que siempre encontremos en ella contentamiento. Ayúdanos a permanecer con un corazón agradecido, que tu paz que sobrepasa todo entendimiento nos guarde a pesar de las circunstancias, y que nuestros pensamientos siempre puedan descansar en Cristo Jesús.

En tu nombre y para tu gloria, amén.