Es muy común que en nuestro caminar en el Señor nos preguntemos:

¿Interpretar mal la Palabra de Dios es pecado? ¿Si no se hace exégesis, hermenéutica bíblica con el significado de las palabras en los idiomas originales y un estudio bíblico profundo, y se entiende lo que uno quiera de un pasaje de las Escrituras, eso es pecar?

La realidad es que los sistemas para la interpretación correcta de un texto como la hermenéutica y demás son simplemente eso: sistemas hechos por los hombres para tener una percepción correcta de cualquier texto.

Tales sistemas son muy útiles para la comprensión correcta de la Palabra de Dios, al grado que existe la Hermenéutica bíblica.

Según Wikipedia la Hermenéutica Bíblica es:

«La ciencia de la interpretación​ aplicada a los libros y epístolas de la Biblia, es decir, la interpretación de los documentos bíblicos o exégesis bíblica.»

https://es.wikipedia.org/wiki/Hermenéutica_b%C3%ADblica

No utilizar en nuestro estudio la Hermenéutica no es pecado, lo que es pecado es malinterpretar la Palabra de Dios y eso deshonra a nuestro Padre. Aunado a esto, una mala interpretación de la Biblia lleva a una forma incorrecta de vida delante de Dios.

Dios considera que la alteración de Su Palabra es pecado.

Su Palabra enseña que es pecado alterar la verdad:

Éxodo 20:16
16 “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.”

Biblia Reina – Valera 1960

Aun en el mismo contexto del decálogo dice que no podemos tomar el nombre de Dios en vano:

Éxodo 20:7
7 “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.”

Biblia Reina – Valera 1960

No podemos tomar ningún aspecto de Dios en vano. Escuchemos al salmista que considera que el nombre de Dios está al mismo nivel (igual) que Su Palabra. Quien deshonra Su Palabra, deshonra a Dios:

Salmos 138:2

2 “Me postraré hacia tu santo templo,
Y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad;
Porque has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas.”

Biblia Reina – Valera 1960

La Palabra de Dios es la verdad:

Juan 17:17
17 “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.”

Biblia Reina – Valera 1960

Mentir es alterar la verdad. Alterar la verdad de Dios (Su Palabra) es por consecuencia mentir, y mentir es pecar:

Proverbios 12:22
22 “Los labios mentirosos son abominación a Jehová;
Pero los que hacen verdad son su contentamiento.”

Biblia Reina – Valera 1960

Debemos considerar lo siguiente:

  • En Mateo 4, cuando Satanás alteró la Palabra de Dios en la segunda tentación, Jesús no lo permitió sino que de inmediato lo corrigió para aclarar lo que realmente dijo el Espíritu Santo en el Salmo 91.
  • Satanás alteró la Palabra de Dios cuando habló con Eva en Génesis 3 y eso trajo catastróficas consecuencias desatadas por Dios.
  • En Mateo 5 tenemos una larga sección (verso 21 – 48) donde el Señor corrige la falsa interpretación de la Palabra de Dios hecha por los escribas y fariseos; lo hace con la expresión constante “oísteis que fue dicho». El Señor señala la errónea y pecaminosa interpretación personal de los escribas y fariseos, esta mala interpretación llevaba a pecar al pueblo; en contraparte «Yo os digo» es la defensa de Cristo al aclarar lo que verdaderamente decía la Palabra perfecta de Su Padre, esta correcta interpretación llevaría al pueblo a vivir en santidad.

«Una correcta interpretación de la Palabra de Dios lleva a una vida correcta delante de Él, una mala interpretación de la Palabra nos lleva a deshonrarlo«.

Debemos partir de la premisa de que nunca Dios ha deseado una falsa interpretación de Su Palabra y por tanto siempre confronta ese gran pecado. Pero podemos contar con la gracia y misericordia del Señor que a pesar de este pecado Él nos perdona. Observa lo que dice el Apóstol Pablo en relación a blasfemar en contra de la realidad de que Cristo es el Mesías:

1 Timoteo 1:12-15
12 “Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio,
13 habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad.
14 Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús.
15 Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.”

Biblia Reina – Valera 1960

Él reconoce que, por más que estudiaba el Antiguo Testamento, no lo entendió y tuvo una falsa interpretación que lo llevó a un gran pecado: no reconocer que las Escrituras hablaban de Cristo, por ello habló en contra de la deidad de Jesús, por ignorante y eso creó en él incredulidad.

Pablo no está justificando su mala interpretación pues considera su ignorancia como pecado; no se justifica sino se confiesa como pecador, y el Señor lo recibió en misericordia.

Pablo conocía el Antiguo Testamento, él sabía de ese pasaje donde se considera la ignorancia como pecado (Lv. 5:15-19, 15:22-31). Pablo se hubiera defendido al decir “no sabía o me equivoque, alteré la Palabra de Dios, Dios tendría que pasar por alto mi pecado”, pero no es así, sino que reconoce haber blasfemado.

Cuando en Israel una persona pecaba con premeditación, alevosía y ventaja tenía que ser echado del pueblo, pero si una persona pecaba por ignorancia debía de pedirle perdón a Dios y llevar sus sacrificios delante de Él. Pablo reconoce que pecó con su ignorancia, pidió perdón a Dios y recibió misericordia; tiempo después fue capacitado por el mismo Señor durante 3 años en Arabia para conocer la verdad del Evangelio, después de ese tiempo fue enviado a hablar con exactitud del Señor y Su Palabra (Gálatas 1:15-18). Él no quiso avanzar a predicar un Evangelio que no entendía sino que el Señor lo capacitó y después salió a predicar y a enseñar.

Una persona no nace en la vida cristiana sabiendo interpretar toda la Biblia pero confiamos en que el mismo Espíritu que operó en Pablo y que lo corrigió, es el mismo Espíritu que opera en nosotros para infundir humildad para reconocer que cuando alteramos algo de Dios hemos pecado y debemos pedirle perdón.

El gran problema es cuando, teniendo una interpretación incorrecta, uno se atreve a enseñarla de esa misma forma. Santiago dice:

Santiago 3:1
3  “Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.”

Biblia Reina – Valera 1960

“Enseñar mal es una mayor condenación, un mayor pecado”, pero aun Santiago, el gran pilar de la Iglesia de Jerusalén, reconoce que también se equivocó en algún momento:

2 “Porque todos ofendemos (plural, yo también*) muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.”

Biblia Reina – Valera 1960, * comentario agregado.

No debemos enseñar hasta estar ciertos de que lo que enseñamos es conforme a lo que la Palabra dice.

Es normal tener dudas sobre la Biblia, aun el profeta más grande de del Antiguo Testamento, Juan Bautista, tuvo dudas:

Mateo 11:1-6
11  “Cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de ellos.
2 Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos,
3 para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro?
4 Respondiendo Jesús, les dijo: Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis.
5 Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio;
6 y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí.»

Juan el Bautista no entendió lo que el Antiguo Testamento habló de Cristo con plenitud, mas tuvo la humildad de preguntar a Jesús para disipar sus dudas. Lo mejor que podemos hacer cuando tenemos dudas de la Palabra es ir a Cristo esto es, ir a la Biblia misma para encontrar las respuestas y no caer en interpretaciones alejadas de la revelación bíblica.

Debemos de esforzarnos en el Espíritu para encontrar la interpretación correcta de la Palabra de Dios:

2 Timoteo 2:15
“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.”

Biblia Reina – Valera 1960

Y si pecamos al alterar la Palabra de Verdad podemos contar con la gracia de Jesús para ser perdonados si reconocemos nuestro pecado:

1 Juan 1:9 Reina-Valera 1960
9 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”

Biblia Reina – Valera 1960

No recurrir a la Hermenéutica Bíblica para interpretar la Palabra de Dios no es pecado, pero este sistema de interpretación nos aleja de la mala interpretación, enseñanza, predicación y de una mala práctica de lo que el Señor quiere en nuestra vida.

Recordemos siempre que interpretar la Biblia como uno quiere es alterar la verdad y eso es pecar. Y esa falsa interpretación nos llevará a una mala aplicación en nuestra vida práctica.

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