MI DIARIO

CON DIOS

NUESTRO PAN DIARIO PARA EL ALMA

Introducción a la Epístola a los Hebreos

«La Superioridad de Cristo»


Es toda una bendición que ahora iniciemos el Diario con Dios con esta maravillosa epístola del Nuevo Testamento llamada la Epístola a los Hebreos, oremos para que el Señor nos hable a través de Su Palabra y nos deje ver la Superioridad de Cristo a través de la epístola a los Hebreos.

Los eruditos no saben exactamente quién fue el autor de la Epístola a los Hebreos. Martín Lutero sugirió que el autor era Apolos. Él se basó en Hechos 18:24-28, donde Apolos es mencionado como judío instruido de Alejandría, Egipto. Tertuliano (escribiendo en 150-230 a.C) dice que la Epístola a los Hebreos la habría escrito Bernabé. Adolf Harnack y J. Rendel Harris, ambos eruditos bíblicos, especularon que ella fue escrita por Priscila (o Prisca) la esposa de Aquila, pero esto es muy cuestionable.

William Ransey, arqueólogo británico y erudito del Nuevo Testamento del siglo XIV, sugirió que el autor fue Felipe. Otra posición es que fue el Apóstol Pablo. Desde el principio, la iglesia oriental le atribuyó a él esta epístola, pero la iglesia occidental no aceptó esto, hasta el siglo IV. Eusebio (263 – 339 d.C.) creía que Pablo la había escrito, pero Orígenes (aprox. 185 – 254 d.C.) no estaba a favor de esta idea. Es aproximadamente a fines del Siglo II, que Clemente de Alejandría pensó que Pablo había escrito originalmente la epístola en idioma hebreo, y que posteriormente habría sido traducida al griego por Lucas o alguna otra persona. La realidad es que no sabemos quién fue el autor de la epístola.

A pesar de esto, los destinatarios de la carta sabían quién era el autor y reconocieron su credibilidad al escribir esta obra. También hay incertidumbre en cuanto a la fecha exacta de la su escritura. Varias referencias al Templo de Jerusalén parecen indicar una fecha anterior a la caída de Jerusalén, en 70 d.C. (Hebreos 10:11; 13:10, 11).

El objetivo de la epístola era asegurar a los cristianos judíos que su fe en Jesús como el Mesías era correcta y legítima. Por otra parte, la epístola también pretendía prepararlos para el inminente desastre, la destrucción de Jerusalén por Roma. El templo, con su sistema de sacrificios de animales y el oficio del sacerdote, pronto desaparecería exactamente como Jesús lo había predicho.

La Epístola a los Hebreos explica que ya no había más necesidad de un sacerdote para interceder delante de Dios a favor de un individuo, puesto que con la muerte de Cristo dio a los creyentes el acceso directo al trono de Dios (Hebreos 4:14-16; 10:19-22). Además, la sangre de Cristo es ahora la que removió permanentemente el pecado (Hebreos 9:18-26).

La Epístola a los Hebreos se divide fácilmente en dos partes principales: la primera trata de cuestiones doctrinales (Hebreos 1:1 – 10:18), y la segunda se concentra en la vida práctica (Hebreos 10:19 – 13:25). Adicionalmente, la epístola contiene varias advertencias para que los cristianos judíos – no retornaran al Judaísmo y a su sistema de adoración (Hebreos 10:39), Era evidente que estos creyentes eran débiles en la fe; aunque debían ya de estar predicando a otras personas, ellos mismos todavía no tenían claras estas enseñanzas. El autor los anima a crecer y no permanecer como “niños” en la fe ( Hebreos 5:12 – 14). Un tema predominante en la epístola, frecuentemente expresado por las palabras “grande” y “más excelente” es la superioridad y prominencia de Cristo (Hebreos 1:4; 2:3; 4:14; 7:19, 22; 8:6; 9:11, 23; 10:32, 34, 35; 11:16, 34, 40; 12:1; 13:20).

DESCARGA MI

DIARIO CON DIOS

Semanalmente descargar los estudios de este libro,

da click en el Diario que nesesitas:

ENSEÑANZAS

RELACIONADAS

Abrir chat
Hola, bienvenidos a Palabra Abundante, ¿en qué te podemos ayudar?