¿Cuál es la más grande responsabilidad de todo ser humano?


Del pensamiento humano he escuchado que la responsabilidad más grande de un ser humano es ser feliz. Los que son más profundos dicen que no es “ser feliz” sino “hacer felices a otros” y eso te hará feliz, esto se oye muy bien pero no deja de ser un concepto personal y no espiritual.

Para todo ser humano la más grande responsabilidad en su vida es vivir para la gloria de su Creador. Dios nos creó para Su gloria y ese es el motivo de nuestro existir. La Palabra de Dios en el libro del profeta Isaías nos hace ver esta tremenda verdad:

Isaías 43:7 Reina-Valera 1960

7 “todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.”

Dios es el Creador y todo es creado por Él; nosotros fuimos creados no para ser felices sino para vivir para Su gloria, fuimos hechos para glorificarlo sobre todas las cosas.

Quizás si estas leyendo este articulo te preguntes “¿Cómo puedo darle gloria a Dios y así cumplir con el propósito por el cual me creó?”

Lo primero que debemos saber es qué es la gloria de Dios.

La gloria de Dios es el cúmulo, el peso de Sus atributos divinos, ellos expresan Su belleza espiritual. No se refiere a una belleza estética o material, sino a la belleza que emana de Su carácter divino que expresa todo lo que Él es.

Dios nos creó para contemplar, admirar y reconocer Su gloria, entonces ¿qué es dar gloria de Dios? Es ante todo reconocer Su carácter, Su grandeza, Su majestad, Su omnipotencia, Su omnisciencia, Su soberanía, Su amor, Su misericordia, Su inmutabilidad y un sinfín de características que expresan Su carácter perfecto. Es reconocer por lo menos uno de esos atributos y admirarlo.

La “gloria” divina es, según la etimología de la palabra en hebreo, su “Kabod”, en el griego su “Doxa”; esto es su “peso”, lo que Dios es en Su esencia, es la realidad divina de Dios en sí misma, su intimidad.

La gloria de Dios debe ser reconocida por el hombre. En el Salmo 115, el salmista dice que el reconocimiento no es para el hombre sino para Dios:

Salmos 115:1 Reina-Valera 1960

Dios y los ídolos

115 “No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, Sino a tu nombre da gloria, Por tu misericordia, por tu verdad.”

En nuestra vida cotidiana debemos darle gloria a Dios en todo. Un verdadero cristiano vive para ello, a través de una vida santa debe reconocer que si vive de forma piadosa es por que Cristo cambió su vida, dar el crédito al Espíritu Santo que lo guía todos los días y a Dios que con su gran misericordia y poder hace que la vida de ese cristiano brille.

Si un día alguien reconoce virtud en ti, admiran los cambios en tu vida, en tu forma de ser, de hablar, los cambios en tus relaciones, tu familia y demás, tú debes decir que es por la gracia, la misericordia, el poder de Dios y demás características atribuibles al Señor que tú cambiaste.

El decir “gloria a Dios” es decir “por mí no lo hubiera hecho, pero por el poder de Dios, su gracia y misericordia he cambiado, sea la gloria a Dios y no a mí”; hacer lo contrario, decir “gracias por decírmelo, la verdad es que me esfuerzo por ser mejor” es robarle la gloria a Dios, esto es meterse en un gran problema pues Dios dijo que no compartiría Su gloria con nadie:

Isaías 42:8 Reina-Valera 1960

8 “Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas.”

El Nuevo Testamento registra la historia de un hombre que le robó la gloria a Dios, este hombre es Herodes Agripa I, fue el nieto de Herodes el Grande, este hombre permitió que el pueblo le diera gloria a él y no a Dios:

Hechos 12:21-23 Reina-Valera 1960

21 “Y un día señalado, Herodes, vestido de ropas reales, se sentó en el tribunal y les arengó. 22 Y el pueblo aclamaba gritando: ¡Voz de Dios, y no de hombre! 23 Al momento un ángel del Señor le hirió, por cuanto no dio la gloria a Dios; y expiró comido de gusanos.”

Según el historiador Josefo, Herodes se vistió de ropas hechas totalmente de plata para dar su discurso militar al pueblo, era de mañana, Herodes entra a un anfiteatro que fue construido por su abuelo Herodes el Grande y sus ropas se iluminaron con los rayos del sol, él brillaba con un brillo sorprendente.

Al ver el pueblo tal esplendor, clamó a gran voz con tan grande blasfemia “¡Voz de Dios, y no de hombre!” a lo cual Herodes no respondió ni rechazó tales halagos. Dios de inmediato ejecutó su juicio en contra de ese hombre, su castigo fue horrible por atreverse a no darle gloria a Dios. Según Josefo, Herodes sobrevivió por 5 días en medio de un terrible dolor, su muerte fue vergonzosa devorado por gusanos. Dios lo castigó por no darle la gloria; tal como Herodes, todo aquel que no le dé gloria a Su Creador o se la robe será condenado por su rebeldía.

Es por eso que debemos de estudiar a nuestro Dios, descubrir su carácter Santo a través de Su Palabra, esto nos ayudará a reconocer sus atributos perfectos, su gloria que cubre toda la creación y reconocer el peso ella:

Salmos 19:1 Reina-Valera 1960

“Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos.”

Por último darle gloria a Dios nos da felicidad, es una de las consecuencias  de vivir para su gloria, observa lo que dice el rey David:

Salmos 16:7-9 Reina-Valera 1960

7 “Bendeciré a Jehová que me aconseja;

Aun en las noches me enseña mi conciencia.

8 A Jehová he puesto siempre delante de mí;

Porque está a mi diestra, no seré conmovido.

9 Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma;

Mi carne también reposará confiadamente;”

David reconoció a Dios en todos sus caminos, le dio la gloria y por consecuencia vino la alegría, el gozo y el reposo a su vida. Si no eres feliz, revisa en tu vida si le estás dando la gloria a Dios.

Esfuérzate en tu responsabilidad principal de conocer a Dios y darle gloria y Él, en su infinito amor, te llenará de felicidad. 

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