Categoría: Recursos para pastores

  • ¿La membresía de la iglesia es invención de Dios o de la iglesia?

    ¿La membresía de la iglesia es invención de Dios o de la iglesia?

    Algunos piensan que cuando un liderazgo en una iglesia quiere formalizar la membresía, lo que hace es solo un acto administrativo generado por los hombres para tener cierto control de los feligreses… ¿Es realmente la membresía de la iglesia una invención del hombre o es una invención divina?

    Para responder esto consideremos la Palabra de Dios en este pasaje:

    1 Corintios 12:27 Reina-Valera 1960

    27 “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.”

    Pablo dice que somos miembros. La expresión en el griego es “Melos”, que quiere decir extremidad o parte del cuerpo humano, pero recordemos que Pablo utiliza aquí una analogía para hablar de la importancia de ser parte del Cuerpo de Cristo, esta enseñanza tiene grandes implicaciones tanto espirituales como prácticas.

    Somos miembros del Cuerpo de Cristo.

    A pesar de que el capítulo 12 de 1 Corintios habla de los dones espirituales, no es la única enseñanza de este pasaje sino también habla de la iglesia, del cuerpo de Cristo e implícitamente de la membresía de la iglesia.

    Todas estas enseñanzas tienen su pilar en el Evangelio de Cristo, los dones espirituales, el cuerpo de Cristo y la membresía tienen un sólido pilar doctrinal que es el Evangelio.

    La naturaleza de la iglesia nace del Evangelio, sin Evangelio no hay iglesia, el Evangelio da a luz a la iglesia.

    La iglesia es un organismo vivo que refleja la verdad del Evangelio:

    1 Timoteo 3:14-16 Reina-Valera 1960

    El misterio de la piedad

    14 “Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte,

    15 para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.

    16 

    E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:

        Dios fue manifestado en carne,

        Justificado en el Espíritu,

        Visto de los ángeles,

        Predicado a los gentiles,

        Creído en el mundo,

        Recibido arriba en gloria.”

    La iglesia fue engendrada por el Evangelio, está para predicar y defender el Evangelio. Esa es la función de esa familia espiritual en la tierra. La iglesia es el testimonio fiel en la tierra de que el Señor vive y reina en los cielos. La iglesia es una familia espiritual que debe reflejar el Evangelio en su vida cotidiana.

    Si el Evangelio es amor, gracia, misericordia, justicia, verdad, perdón, redención, humildad, humillación, sacrificio, compromiso, santidad y un sinnúmero de expresiones más, eso también debe de ser la iglesia de Cristo.

    El Evangelio gobierna a la iglesia, la define, la estructura, la organiza, el Evangelio fue lo que le dio vida a la iglesia y lo que la mantiene con vida.

    La iglesia es un espejo que refleja la luz de Cristo en la tierra, Dios se da a conocer por medio de la iglesia:

    Efesios 3:9-10 Reina-Valera 1960

    9 “y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas;

    10 para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales,”

    El Evangelio es el mensaje divino para los hombres, de cómo Cristo murió en la cruz para el perdón de los pecados y de cómo Él fue resucitado para vencer a la muerte. El Evangelio anuncia cómo todo aquel que cree en la obra de Cristo es salvado e integrado a una nueva familia espiritual donde la cabeza es Cristo.

    El mensaje del Evangelio es cómo Cristo a través de su obra y su Espíritu, saca de la potestad del mundo, del pecado, de la muerte, de Satanás a una persona que cree en Él para hacerlo parte ahora de una nueva naturaleza: ser ahora esclavo de un nuevo Amo e integrado a una nueva familia espiritual. El Evangelio lleva a una persona a ser miembro de Cristo, ser parte de su cuerpo que es la iglesia.

    1 Corintios 12:27 Reina-Valera 1960

    27 “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.”

    El Evangelio hace que una persona sea parte de Cristo, el Evangelio es Cristo mismo y Él a través de su obra perfecta nos compró para ser miembros de Él:

    1 Pedro 1:18-21 Reina-Valera 1960

    18 “sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata,

    19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,

    20 ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros,

    21 y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios.”

    El Evangelio integra al creyente a la iglesia de Cristo. El mensaje del Evangelio hace que los que son de Cristo sean llamados, separados, rescatados para ser miembros de Él. Cristo a través de su mensaje atrae a los suyos para hacerlos parte de Él.

    La membresía de la iglesia no es un invento del liderazgo, ni de la iglesia, es la obra de Dios a través del Evangelio. La membresía no es la invención del hombre que quiere organizar a la iglesia, no es la visión organizacional de un hombre que dice que Cristo le “reveló” una nueva forma de gobierno eclesiástico, no es así: la membresía bíblica es la obra de Dios a través del Evangelio de Cristo.

    Los corintios tenían muchos conflictos entre ellos porque no entendían aún que la iglesia fue formada por el Evangelio de Cristo y no por Pablo, y mucho menos por ellos mismos:

    1 Corintios 1:13 Reina-Valera 1960

    13 “¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?”

    Pablo les dice que la membresía no fue formada por él sino que ellos son miembros por la obra de Dios y no de los hombres. Ellos pesaban que la institución de la iglesia era humana, no discernían bien que el Cuerpo de Cristo es la iglesia y por ello deshonraban la celebración de la Santa Cena:

    1 Corintios 11:29 Reina-Valera 1960

    29 “Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.”

    Ellos no entendían que el Señor los había unido para comulgar, para estar unidos; pero al ser indiferentes al sentido de la membresía eran indiferentes al mismo Señor y quien es indiferente a la membresía es indiferente a Dios.

    Uno no puede decir que ama a la cabeza y aborrece al cuerpo, uno no puede decir que ama al cuerpo y odia a la cabeza. Quien no reconoce la importancia de la membresía no puede decir que Cristo es importante para él.

    1 Corintios 12:27 Reina-Valera 1960

    27 “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.”

    Pablo al decir estas palabras se refería no a la iglesia universal o mística sino a la iglesia local, el mismo contexto del capítulo 12 nos habla de una interacción de los miembros dentro de una iglesia local, la iglesia de Corinto.

    Los corintios no estaban afectando a la iglesia universal con sus prácticas egoístas sino estaban afectando a su propia iglesia local, a esa pequeña expresión de la iglesia universal de Cristo.

    Pablo les dice que si en realidad son parte de la iglesia universal, deben expresarlo en una comunión sincera con otros dentro de la iglesia local. En otras palabras, quien es realmente salvo (que es parte de la iglesia universal) ama e interactúa con sus hermanos en una iglesia local:

    1 Juan 2:10-11 Reina-Valera 1960

    10 “El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo.

    11 Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos.”

    Al hablar de la iglesia universal y la iglesia local, no debemos confundirnos y creer que son 2 cosas ajenas, esto puede generar un pensamiento de división entre ellas, más bien se habla de una distinción.

    La iglesia local está dentro de la iglesia universal, y todo creyente que está en la iglesia universal expresa esa realidad siendo miembro de una iglesia local (como lo vemos en el siguiente diagrama): 

    Hay quienes dicen que son parte de la iglesia universal pero no pertenecen a ninguna iglesia local, lo cual es una contradicción, es poner el alma en peligro y es pecado:

    La evidencia visible de que una persona está en Cristo es que es parte de una iglesia local.

    Cuando Pablo habla de que los corintios eran miembros del cuerpo de Cristo está hablando de que ellos eran miembros de la iglesia local de Corinto, miembros de la iglesia local.

    Palabra Abundante es una expresión del cuerpo universal del Señor, y para ser miembro de Palabra Abundante deben cumplirse estos requisitos bíblicos:

    1.- Ser miembro de la iglesia universal de Cristo.

    2.- Querer ser miembro de esta pequeña iglesia local.

    3.- Comprometerse a la comunión debida buscando la edificación espiritual de los hermanos que son parte de Palabra Abundante.

    Cristo es el que edifica a Su Iglesia, pero encontramos en la Biblia que esta edificación viene a través de sus miembros que trabajan en favor de la iglesia:

    Efesios 4:12 Reina-Valera 1960

    12 “a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,”

    La Biblia muestra que quien es verdaderamente creyente es parte activa de una iglesia local, esa persona trabaja no para edificarse a sí mismo sino para edificar a sus hermanos. Esa persona debe de ser fiel en su compromiso dentro de una iglesia local.

    El énfasis más fuerte de la segunda enseñanza de Pablo a los corintios en el capítulo 12 es ser miembro de la iglesia y responsabilizarse de edificar a los demás miembros si es que ellos eran verdaderamente creyentes:

    12 “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros (Melos, extremidad) del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.

    13 Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.

    14 Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.

    15 Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?

    16 Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?

    17 Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato?

    18 Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso.

    19 Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?

    20 Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo.

    21 Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.

    22 Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios;

    23 y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro.

    24 Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba,

    25 para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros.

    26 De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.

    27 Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.”

    Pablo se dedicó a predicar el Evangelio para que a través de él pudieran los corintios creer y vivir en armonía como iglesia. Ser parte de la iglesia es comprometerse con ella, interesarse activamente en la necesidad de todos los hermanos tanto espiritual como materialmente.

    La esencia del Evangelio es el amor. Quien es salvo manifiesta amor a Dios y al prójimo y esa manifestación se coincide con lo que Pablo nos indica sobre la preeminencia del amor:

    1 Corintios 13 Reina-Valera 1960

    La preeminencia del amor

    13  “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.

    2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.

    3 Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.

    4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;

    5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;

    6 no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.

    7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

    8 El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.

    9 Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos;

    10 mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.

    11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.

    12 Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.

    13 Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.”

    La membresía es un compromiso de amor con una iglesia local, amar a la iglesia a pesar de. No es amar una visión, una marca, un proyecto; es amar a un grupo de hermanos que son tan imperfectos como tú y que necesitan ser amados y edificados como tú lo necesitas.

    No ser parte de una iglesia local es un suicidio espiritual pues no hay crecimiento, no hay responsabilidad, no hay a quién amar y quién te ame; simplemente no hay santificación. Desafortunadamente hay muchos suicidas espirituales que argumentan su falta de compromiso  y de amor a Dios y a su prójimo diciendo que la membresía eclesiástica es un invento humano que no van a seguir.

    Uno no asiste al cuerpo de Cristo, uno pertenece al cuerpo de Cristo.

    La membresía eclesiástica es bíblica y no es una invención, es un mandato bíblico; quienes cuestionan la necesidad de la membresía de la iglesia cuestionan la voluntad de Dios revelada a través de las Escrituras. 

    Oro al Señor y le pido que este artículo te haga reflexionar y si no te estás congregando, pronto te integres fielmente a una iglesia local.

  • CONSEJO BÍBLICO VS. PSICOLOGÍA MODERNA

    CONSEJO BÍBLICO VS. PSICOLOGÍA MODERNA

    Hoy en día, a raíz de la pandemia, muchos en México se han sumado a la lista de personas que padecen depresión, ansiedad, angustia, desánimo, miedo y tristeza. Esta realidad ha dado paso a una crisis más profunda: una pandemia de salud mental.

    Incluso entre los creyentes, esta oleada de aflicción puede presentarse. No estamos exentos de los problemas de este mundo caído. Sin embargo, confiamos en que el Señor nos guarda del mal, tal como oró nuestro Salvador:

    “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.”
    (Juan 17:15, RVR1960)

    Los cristianos no estamos libres de sufrir en el alma: la depresión, el afán, el desánimo, el temor y la tristeza pueden tocarnos. Pero los que estamos en Cristo enfrentamos estas aflicciones de manera diferente: contamos con la ayuda sobrenatural del Señor, quien nos guarda del mal.

    Al final del Sermón del Monte, Jesús nos dejó una enseñanza crucial:

    “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca…”
    (Mateo 7:24–27, RVR1960)

    Ambos hombres en esta parábola enfrentaron las mismas tormentas —lluvia, ríos y vientos—, que bien podrían representar las crisis emocionales. Sin embargo, el que oyó y obedeció la Palabra permaneció firme.

    Vivimos en un mundo que se desploma como la casa del hombre insensato. Pero los que edificamos sobre la Roca, que es la Palabra de Dios, hallamos seguridad y esperanza.

    Ante la crisis, el creyente necesita consejo. Pero no cualquier consejo, sino el del único y verdadero Consejero: nuestro Señor Jesucristo.

    Uno de sus nombres es “Admirable Consejero”:

    “Porque un niño nos es nacido… y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.”
    (Isaías 9:6, RVR1960)

    El término hebreo “yô-ês” significa asesor, instructor, guía. Un consejero dirige con sabiduría hacia el camino correcto.

    Y es aquí donde notamos una diferencia crucial entre la consejería bíblica y la psicología moderna.

    La psicología contemporánea busca la autorrealización y la felicidad del individuo. Su objetivo es describir, explicar, predecir y modificar el comportamiento humano mediante la psicoterapia, basada en teorías filosóficas y subjetivas. Cada psicólogo opera bajo corrientes distintas, influenciado por su formación y experiencia personal.

    La psicología dirige al hombre hacia sí mismo en busca de respuestas. Pero el alma humana no puede ser restaurada por teorías cambiantes, sino por la Verdad eterna de Dios.

    A diferencia de esto, la consejería bíblica tiene un solo propósito: llevar al hombre a glorificar a Dios. No pretende sanar al margen de Dios, sino centrar la vida del aconsejado en su Creador. Su fundamento no es la técnica terapéutica, sino la suficiencia de las Escrituras.

    “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.”
    (Juan 17:17, RVR1960)

    Mientras la psicología busca la realización personal, la consejería bíblica busca la santidad del creyente, el apartamiento para Dios.

    Por desgracia, dentro de la iglesia se ha infiltrado la idea de que la Palabra de Dios no es suficiente. Algunos proponen una “consejería cristiana sin Biblia” o combinada con psicología. Pero el verdadero cambio no puede ocurrir sin la exposición directa a la Palabra.

    La Biblia transforma. Las teorías cambian; la Verdad permanece.

    La consejería bíblica confronta el pecado, llama al arrepentimiento, responsabiliza al hombre y lo guía por el camino de la santidad. A diferencia de la psicología, que a menudo victimiza al individuo, la Escritura nos muestra nuestra condición real y nos dirige al único que puede restaurar el alma: Dios.

    Incluso si una persona ha sido genuinamente víctima, solo la Palabra puede consolar su corazón y alejarlo de la autocompasión y la autojustificación.

    El rey David nos deja un testimonio poderoso de la suficiencia de la Palabra en Salmo 19:7–9:

    “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma;
    El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo.
    Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón;
    El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.
    El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre;
    Los juicios de Jehová son verdad, todos justos.”
    (Salmo 19:7–9, RVR1960)

    Este pasaje declara que la Palabra:

    • Convierte el alma.
    • Hace sabio al sencillo.
    • Alegra el corazón.
    • Ilumina los ojos.
    • Permanece para siempre.
    • Es verdad y justicia absoluta.

    La ley de Dios es perfecta (“tâmîm”), sin defecto, sin desviación. Transforma el alma (“népesh”), el ser interior. Sólo la Palabra, acompañada del poder del Espíritu Santo, puede efectuar este cambio.

    Si un creyente enfrenta ansiedad, depresión o temor, la solución no es elevar su autoestima, sino someterse a la Palabra de Dios y hallar gozo en la obediencia:

    “Bendeciré a Jehová que me aconseja;…
    A Jehová he puesto siempre delante de mí…
    Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma;
    Mi carne también reposará confiadamente.”
    (Salmos 16:7–9, RVR1960)

    El gozo del Señor es el antídoto contra las crisis del alma.

    El temor de Jehová, como sinónimo de su Palabra (Salmo 19:9), es puro y eterno. Sus juicios no tienen error ni corrupción. Por eso, la Biblia es el único consejo verdadero para el alma.

    Finalmente, Pablo advierte a la iglesia en Colosas sobre filosofías humanas:

    “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas… y no según Cristo.”
    (Colosenses 2:8–10, RVR1960)

    Cristo es suficiente. Su Palabra es suficiente. La Biblia es el consejo supremo para el alma del creyente.

  • ¿QUÉ ES LA PREDICACIÓN EXPOSITIVA?

    ¿QUÉ ES LA PREDICACIÓN EXPOSITIVA?

    Muchos creen que predicar es tomar un versículo de la Biblia, leerlo y después hablar con un corazón sincero lo que en ese momento el Espíritu Santo te inspire. Esa forma de predicar es sumamente peligrosa pues el predicador fácilmente se desvía de los que Dios quizo decir en ese pasaje.

    La iglesia cristiana evangélica pasa por una seria crisis, el predicador busca más que fidelidad escritural exaltar las emociones de los que le escuchan por medio de buenas estrategias de comunicación, buena oratoria, dicción, presencia, abrir su corazón, sinceridad, elocuencia y demás estrategias para predicar un mensaje cristiano.

    En Éxodo cuatro vemos el famoso pasaje del llamamiento de Moisés, en el verso vemos el miedo de Moisés de no ser oido por los los ancianos hebreos y el mismo faraón, su argumento era:

    Éxodo 4:10 Reina-Valera 1960

    10 “Entonces dijo Moisés a Jehová: !!Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua.”

    “Nunca he sido un hombre fácil de palabra” –literalmente “no soy un hombre de palabras”, Moisés consideraba que era un hombre incapaz de expresar sus pensamientos en un discurso fluido y convincente, esa era la apreciación de Moisés acerca de hablar delante del pueblo lo que Dios le había dicho, más esa actitud no era humildad de parte de Moisés sino arrogancia pues el creyó que para hablar la Palabra de Dios es necesario tener habilidades para hablar de parte de Dios. En la cultura egipcia era necesario que para hablar con el pueblo de parte de sus dioses debía de haber elocuencia convincente para cautivar a los oyentes.

    Más para Dios no es importante la habilidad oratoria sino el mensaje del orador, observa:

    Éxodo 4:11-12 Reina-Valera 1960

    11 “Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová?

    12 Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar.”

    Dios reprende a Moisés, le hace ver que él se esta preocupando por lo menos importante, que el tener habilidades para hablar su Palabra el la dará pues es Dios pero que lo más importante para Él es hablar lo que Él quiere que se diga “y te enseñaré lo que hayas de hablar”.

    Es hablar lo que quiere decir Dios mucho más importante que lo que puede decir un hombre con grandes dotes de oratoria y es aquí donde la predicación expositiva tiene un gran valor delante de Dios.

    Podemos agrupar la predicación en tres tipos: temática, textual y expositiva. Las predicaciones temáticas son las que el predicador tiene un tema y agrupa una serie de versículos que pretender respaldar la idea del mensaje, esto puede ser difícil y peligroso, normalmente el predicador temático tiene una idea, voy a hablar acerca la salvación y busca todos los versículos que hable de la Biblia que tengan la palabra “salvación” para armar su sermón, el gran problema de ello es que no considera muchos aspectos del estudio bíblico para saber si esos versos hablan de lo mismo.

    La predicación textual gira al rededor de un solo texto, el problema es que realmente el texto esta girando al rededor de la idea que el predicador quiere darle al auditorio, aunque no podemos ser enfáticos de que dichas predicaciones son erróneas si podemos asegurar que tienen un riesgo muy grande de desviarse de lo que Dios ya dijo en su Palabra. Estos dos tipos de métodos de predicación no tienen un compromiso serio de estudio, interpretación, entendimiento, reflexión, explicación y aplicación de la Palabra de Dios en un sermón.

    Según el diccionario exposición es un discurso es la elaboración de un mensaje mediante recursos expositivos para ofrecer un mensaje claro aun en los temas más difíciles de explicar. Para lograr eso el predicador debe de ser un fiel escudriñador de las Escrituras.

    La predicación expositiva no es predicar sobre la Biblia sino predicar la Biblia sin alterarla, extrayendo el significado real y fundamental tal como lo expreso el autor original, en su contexto original, bajo el contexto general de la Palabra de Dios y aplicando esa realidad extraída a la vida cotidiana del creyente.

    *Este comentario es para el blog de PA.

    R. Albert Mohlher, Jr. En su libro “Proclame la Verdad” define la predicación expositiva como “el método de la predicación cristiana que tiene el propósito central la presentación y aplicación del texto bíblico”.

    *Este comentario es para el blog de Beraca.

    Fermin IV pastor de la iglesia Semilla de mostaza comenta que “la predicación temática es una buena herramienta y las ilustraciones o la elocuencia un gran complemento, pero no se comparan al arte de desmenuzar un texto en su contexto para que diga lo que originalmente quiso decir a sus lectores originales y traducirlo al entendimiento moderno; y cuando eso se hace de manera ordenada para ir más profundo en el análisis de una carta o libro completo, entonces se potencia la comprensión de los oyentes y eso es lo que propone este libro.”

    En un sentido más sencillo la predicación expositiva es leer el texto de las Escrituras, explicar el texto en su contexto original, ilustrar el texto que se esta exponiendo con otros pasajes de las Escrituras relacionados y aplicar el texto a las necesidades actuales de los que escuchan el texto.

    Este tipo de predicación es apegada a la demanda que Dios le hizo a Moisés de hablar lo que Él quería que hablara.

    *Este comentario es para el blog de Beraca.

    Te invitamos a profundizar es este tema sumamente importante que aborda Fermín IV en su libro “Por qué y cómo predicarles expositivamente a las nuevas generaciones” de venta en Beraca y recuerda que tenemos entrega sin costo en la CDMX.

    *Este contenido es para el blog de PA.

    Aquí te ofrezco un breve estudio de como predicar expositivamente.

    Debes de orar para pedir que el Espíritu Santo te guíe es esta hermosa pero a la vez loable labor.

    a) Debes de escoger un pasaje bíblico. Muchos predican de una forma seriada (yo lo hago) esto es domingo tras domingo predicar un libro completo hasta terminar, esto ayuda sobremanera para evitar interpretaciones erróneas pues va en pro de la unidad de pensamiento verso por verso.

    b) Leer el texto varias veces, si vas a predicar un verso estudiar todo el libro o epístola. Conocer que dice el texto no por tu suposición sino por tu investigación, entender el contexto histórico, literal y gramatical. Debes de entender que dijo el Espíritu Santo a través de el autor humano (ejemplo Pablo, Moisés, Isaías, Lucas, etc.) tu objetivo es saber el que, el porque y el para qué del pasaje que vas a predicar.

    c) Ya que tienes tu estudio es necesario para tu sermón buscar una oración o frase (algunos le llaman proposición exegética) que te ayude a sintetizar en una frase o idea lo que vas a predicar, esto te ayudara a no salirte del objetivo y estructurar una frase que ayude a tu auditorio a entender el propósito del mensaje. Esta proposición debe de surgir del texto.

    Exégesis es extraer, es importante que seas honesto y extraigas el mensaje, entiendas que dice Dios y no metas tus ideas al mensaje eso es Eiségesis esto es introducir tus ideas al texto, esto nunca lo debes de hacer pues terminas siendo subjetivo y alteraras el texto a tu conveniencia, recuerda tu auditorio no quiere oír tu opinión (un auditorio fiel a la Palabra) sino oír la Palabra de Dios.

    b) Debes de ocuparte por descubrir el sentido de lo que Dios demanda a ese auditorio original y trasladar esa enseñanza al auditorio actual, algunos le llaman cruzar el “puente teológico”, pasar de las sandalias hebreas a los tenis o zapatos del cristiano hoy, pero cuidado pues debes de filtrar esa enseñanza por medio de la teología, debes de conocer los pactos bíblicos, las diferencias entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, el propósito de la ley y de la gracia para no cometer el error de pedirles a tu auditorio construir un arca hoy para salvarse o esperar un “nuevo pentecostés” para ser llenos del Espíritu Santo. Debes de estudiar teología, un libro de teología sistemática te ayuda en gran manera.

    c) Ahora necesitas una frase que impacte a tu auditorio, esta debe de surgir de tu primer frase o proposición exegética, esta frase debe de ser lo más sencilla posible para que sea fácil de memorizar a esta frase le llaman frase para el sermón, idea homilética o proposición homilética.

    d) Ahora debes de seguir orando y construir tu sermón. Predique el fin de semana pasado el pasaje de Mateo 16:19:

    19 “Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.”

    Donde mi proporción homilética fue: Hoy veremos 2 declaraciones del Señor que nos recuerdan cual es nuestra autoridad para atar y desatar delante del mundo.

    Los 2 puntos que encontré en el texto son:

    1.- Autoridad delegada. (V. 19a).

    2.- Autoridad respaldada. (V. 19b).

    • Para entender la estructura del Sermón te invito a verlo en: liga.

    e) Muchos ponen un énfasis en la “viveza” del predicador, su carisma, más eso no es lo principal, regresando a las palabras que Dios le dijo a Moisés:

    Éxodo 4:11-12 Reina-Valera 1960

    11 “Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová?

    12 Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar.”

    Moisés debía ocuparse es decir lo que Dios le dijo y Dios se ocuparía de habitarlo para decirlo, no necesitas ser un gran orador sino un expositor fiel de la Palabra de Dios, debemos ser como Moisés, dejar de preocuparnos demás por ser relevantes y enfocarnos por ser fieles.

    Para tener un estudio más profundo del tema te sugiero los siguientes materiales:

    · La predicación. Cómo predicar expositivamente. John MacArthur y facultad del Master´s Seminary. © Grupo Nelson 2009.

    · Proclame la verdad. R. Albert Mohler, Jr. © Portavoz 2018.

    · Hermenéutica. Entendiendo la Palabra de Dios. J. Scott Duvall, J. Daniel Hays. © Editorial Clie 2001.